¡Ya comenzamos con Transporte Seguro!

Una de las mayores preocupaciones de los padres de niños, niñas y adolescentes en tratamiento activo por cáncer fue la necesidad de contar con un transporte seguro para sus hijos inmunosuprimidos ante el riesgo de contagio por COVID-19. Nuestra Fundación asumió la tarea de encontrar una solución, y ya la estamos implementando.

La pandemia de COVID-19 ha implicado profundos cambios  en nuestras prácticas de trabajo y cómo nos relacionamos.  Nuestra Fundación, desde el comienzo de esta crisis sanitaria implementó una serie de medidas para proteger a nuestros niños, niñas y adolescentes que están en tratamiento activo por cáncer. Ellos no pueden esperar a que cese esta epidemia para continuar con sus tratamientos, ya sea de quimioterapia o radioterapia, pues aquello podría en riesgo sus vidas.  Por lo tanto, deben seguir asistiendo a los hospitales PINDA (Programa Infantil Nacional de Drogas Antineoplásicas) y para hacerlo de una forma segura requieren un transporte privado y sanitizado, porque son pacientes de alto riesgo ante un eventual contagio por coronavirus, debido a que su sistema inmunológico está más vulnerable por causa de las quimioterapias y radioterapias.

Por eso, para protegerlos y aliviar la preocupación de sus padres, nuestra Fundación presentó dos proyectos al Fondo de Emergencia de Salud por COVID-19 creado por la Corporación de la Producción y el Comercio, CPC, uno de ellos es transporte seguro, y aunque aún se encuentra en la última fase de tramitación legal, ya comenzamos con la marcha blanca con nuestros vehículos y choferes Sergio y Ricardo.

Salir de casa sin temor al contagio

Luis Guajardo es un niño de 4 años de edad, que vive en San Bernardo, tiene un rabdomiosarcoma de tórax y debe acudir dos veces por semana al Hospital Exequiel Gonzalez Cortés para recibir quimioterapias. Sus padres han vivido momentos angustiosos no solo debido al cáncer de su hijo, sino también a la crisis laboral que provocó la pandemia de COVID-19. Francesca, la mamá de Luis que trabajaba con un carro de comida en la calle, ahora ya no lo puede hacer, y el papá, Marco, tiene licencias médicas por Ley SANNA impagas. Esto los ha llevado a la necesidad de vender rifas para costear el taxi que traslada a Luis a sus tratamientos. Por eso, para Francesca este proyecto de Transporte Seguro “llega cuando más lo necesitábamos, porque aquí todas las familias lo estamos pasando mal con esta crisis, y ahora último, me estaba costando mucho vender las rifas. Yo no puedo dejar de llevar a mi hijo al Exequiel, y son dos veces por semana, cuando le toca quimio y cuando tiene control. Y era una preocupación constante para nosotros el salir de casa por miedo al contagio, así que estamos muy agradecidos de la Fundación por este apoyo”, expresa Francesca Medina.

Otro caso es el de Ángel Jeria, un niño de 6 años que vive en la comuna de El Bosque y que está a la espera de un trasplante de médula ósea. Cada miércoles tiene que ser transfundido de sangre impostergablemente. Ángel no produce neutrófilos por lo que su sistema inmune es mucho más vulnerable. Así lo explica su madre, Tiare: “Mi hijo no puede dejar de ir al Exequiel para recibir sus transfusiones, porque si no lo hace podría morir, y la oncóloga me dijo que ni siquiera podía usar uber para llevarlo, porque tiene que ser un vehículo completamente seguro para él, y nosotros no tenemos auto, así que esta ayuda que nos entrega la Fundación es muy importante, como todo lo que hace la Fundación porque ha nosotros nos viene ayudando desde hace 3 años, desde que Ángel ingresó al colegio hospitalario”, cuenta Tiare.

Tú también puedes sumarte a este esfuerzo conjunto y apoyar a más niños con cáncer y sus familias en www.todossumamos.cl