Mamás de sobrevivientes de cáncer infantil bordaron “chaquetas con mucho corazón”

Nuestra directora Cecilia Bolocco creó un Taller para darle una herramienta de desarrollo a las mamás de los niños y niñas sobrevivientes con cáncer.

Las chaquetas están disponibles en Falabella.com y el 100% de la recaudación será para que nuestra Fundación pueda apoyar a más niños con cáncer. >(Míralas aquí)

110 chaquetas de jeans bordadas a mano con ilustraciones de corazón en dos modelos –negro y gris- lograron confeccionar dieciséis mamás de sobrevivientes de cáncer infantil, quienes participaron durante poco más de un mes de un Taller de Bordado impartido cada viernes en Fundación Nuestros Hijos con el apoyo de nuestra directora Cecilia Bolocco y su marca Apology, quien quiso empatizar con ellas y entregarles una valiosa herramienta para utilizar en sus momentos de espera y que pudiese servirles como un ingreso extra a futuro.

Cecilia Bolocco:

“Qué lindo sería entregarles algo, una herramienta, que fuera casi como un mantra que las ayudara a través de su trabajo manual a botar esa pena o a canalizar ese dolor y hacer algo bello”, .

 

Marcela Zubieta, presidenta de Fundación Nuestros Hijos:

“El trabajo de las madres junto a Cecilia ha sido muy enriquecedor. Ellas han podido compartir sus experiencias como madres de niños con cáncer con todos los desafíos, anhelos y temores que eso conlleva, especialmente en el actual contexto de pandemia”.

Cristina Salas, profesora del taller, explica que se trató de clases intensivas de cuatro horas cada una donde estas mamás participaron con gran entusiasmo aprendiendo diferentes técnicas de bordado a mano. “Fue una experiencia terapéutica para ellas, formamos un grupo muy afiatado, todas se apoyaron muchísimo, para mí también fue una oportunidad increíble conocerlas, comenzábamos cada viernes a las 11 pero nos quedábamos hasta casi las 4 de la tarde trabajando, porque nadie quería irse, fue muy enriquecedor para todas”, señaló la instructora.

“Este taller alimentó mi alma”

Una de las mamás que participó es Arlene Carrasco, proveniente de Rancagua, quien es madre de Agustina Villanueva, niña que cumple ya 10 años en nuestra Fundación.

Fue en 2010 cuando Agustina apenas tenía dos meses de edad debido a un tumor en el rostro -neurofibromatosis- por el cual ha sido intervenida quirúrgicamente en varias ocasiones y ha estado en rehabilitación desde entonces en nuestro Centro de Rehabilitación Oncológico.

“Dejé mi vida de lado para cuidar la vida de la Agustina y ayudarla; yo estudiaba gastronomía y dejé todo de lado para cuidarla a ella. Con el taller me di cuenta que no era tan inútil con mis manos, he conocido otras realidades, las historias de otras mamás de niños con cáncer… el taller me ha alimentado el alma”, expresa Arlene.

“Este taller fue como un regalo para mí”

Otras dos participantes del taller que se ganaron el corazón de Cecilia Bolocco y de la profesora Cristina Salas fueron Juana Amaya y su hija Katherine Gallardo, sobreviviente de cáncer infantil y quien llegó hace 20 años a nuestra Fundación tras diagnosticársele una leucemia mieloide a las 12 años de edad que la dejó sin visión y con una audición muy disminuida. Desde entonces, Juana dedicó su vida al cuidado de su hija y el haber podido participar de este taller con su hija a su lado “fue como un regalo para mí, una oportunidad de aprendizaje nuevo, de darme tiempo para mí, de compartir con otras mamás que han vivido experiencias similares y generar un emprendimiento distinto”, señaló esta madre.

“Bordar me hace olvidar mis penas”

Verónica González, es mamá de Camila Figueroa -sobreviviente de cáncer infantil- y estuvo a punto de quedarse afuera del taller por tener que cuidar a su padre enfermo, pero su hija Camila la inscribió. “Le agradezco a la Fundación Nuestros Hijos, a Cecilia Bolocco y a mi hija que insistió en que participara del taller y me inscribió, porque me encantó y me hizo muy bien juntarme con otras mamitas guerreras… Cuando la Cami estaba hospitalizada yo también bordaba, siempre me gustó bordar, porque siento que me relaja, me olvido de todas las penas y me concentro en lo que estoy haciendo, me ha servido demasiado como terapia y sobre todo estar en el taller con otras mamitas con quienes nos ayudamos y nos damos ánimo entre todas”, relata Verónica.