PACTARÉ

UNA HISTORIA LLENA DE VALORES

Hoy PACTARÉ mi unión con los niños con cáncer de escasos recursos de nuestro país. Pero este vínculo va más allá, es también con sus familias y con ser parte de la construcción de una sociedad más justa, en que todos los hijos de esta tierra tienen las mismas posibilidades de enfrentar la enfermedad, sin importar dónde nacieron o la situación socioeconómica de sus padres.  

Hoy me uno a los Valores que desde hace más de 25 años rigen a Fundación Nuestros Hijos.   

El grupo humano que ha acompañado el arduo caminar de Fundación Nuestros Hijos se ha caracterizado siempre por la PASIÓN en su labor, dando lo mejor de sí para entregar una asistencia integral a los niños con cáncer de escaso recursos que les permita recuperarse y rehabilitarse.

 

Y la recompensa que recibimos es infinita porque vive en la ALEGRÍA que los niños nos regalan en cada sonrisa, en cada abrazo y en cada mirada que nos impulsa a seguir adelante.

 

Todo partió con el COMPROMISO que forjó un grupo de familias que recibieron la atención gratuita y de excelencia del Hospital St Judes de Estados Unidos.

Al llegar a Chile nuestros fundadores se juramentaron que los niños de Chile y sus familias deben tener las mismas oportunidades de recuperarse del cáncer infantil sin importar su condición económica, su educación o el lugar de procedencia.

 

Para lograr esta promesa consolidamos un modelo de TRABAJO EN EQUIPO junto al Estado, las ONG´s y los privados; asumiendo el desafío de unirnos para cumplir la meta país de recuperar a la mayor cantidad de niños con cáncer posible.

 

Con el pasar de los años, la AUSTERIDAD de nuestra fundación siempre se impuso en la balanza del uso de sus recursos financieros y humanos en favor la asistencia integral que entrega a los niños y sus familias.

 

Voluntariamente, Fundación Nuestros Hijos asumió la RESPONSABILIDAD histórica en el apoyo al Sistema Público de Salud, que por más de 25 años le ha permitido construir una sociedad más justa para los niños de Chile.

 

No cabe duda que la ESPERANZA que albergan los corazones de las familias en nuestra labor ha sido el alimento que nos ha hecho crecer y que nos da el valor para sublevarnos contra el yugo del cáncer infantil.

“Acompaña a los niños con cáncer y sus familias. Con tu apoyo el camino es más esperanzador”.

Ayúdanos a combatir el cáncer infantil

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