Unimos Fuerza para dar una gran solución habitacional a Carlos

El cáncer no se puede enfrentar en soledad, solamente junto a otros podemos construir una sociedad más equitativa.

A sus cortos 15 años, Carlos Godoy sabe lo que es dar la pelea. Apoyado por su familia y su novia, hace más de un año que ha venido enfrentando un duro tratamiento contra cáncer en la Unidad Oncológica del Hospital Dr. Sótero del Río.

El diagnóstico de cáncer de un hijo es una “bomba atómica” que golpea no solo al niño, sino que también a su familia y todo su entorno de manera emocional, psicológico, financiero, laboral, físicas e incluso espiritual.

Por razones económicas asociadas al cáncer, la familia de Carlos que está compuesta por sus padres, Carlos y Flor, más Branco su hermano menor, no pudo seguir pagando donde arrendaban y debieron trasladarse a una casa que la abuela materna de Carlos le arrendaba a una iglesia.

Las condiciones en que recibieron la vivienda eran precarias en lo sanitario y sin duda inapropiadas para una persona que está sometida a un agresivo tratamiento, que baja la capacidad de su sistema inmunológico y la expone a organismos infecciosos.

Comienza el Reto

Romina Espinoza, trabajadora social del Hospital, se contactó con Fundación Nuestros Hijos para ver si esta organización, con más de 26 años asistiendo a niños con cáncer de escasos recursos, podía tener algún tipo de ayuda para mitigar este problema con la reparación del hogar de Carlos.

Pese a no disponer de los medios económicos para financiar todo este cambio, Claudia Pinto, Trabajadora Social de la Fundación se contactó con el arquitecto Mauricio Lama, docente de la Universidad Católica de Chile, quien ya había trabajado codo a codo como voluntario profesional de la Fundación, en la reconstrucción de viviendas de familias de niños con cáncer, tras el terremoto de 2010.

Con la misma disposición de apoyar desde su conocimiento, Mauricio tomó el desafío como propio y lideró el proyecto entregando una solución profesional, motivando a su curso de Instalaciones, Sistemas y Proyectos Arquitectónicos (ISPA) para apoyar el mejoramiento de la vivienda de Carlos.

Su ayudante María Jesús Fernández y varios de los estudiantes crearon un robusto proyecto para construir una pieza en las condiciones óptimas para aprovechar la energía del ambiente, aislada de la humedad, con muy buena luz natural y con materiales para construcción reciclados o donados que ellos mismos se encargaron de conseguir.

Carlos y Flor, los papás de Carlos, estaban muy emocionados cuando las alumnas de Arquitectura de la Universidad Católica les presentaron el proyecto.  

Sumando Conocimiento y Espíritu

Pero pese al entusiasmo de todos faltaba más apoyo en mano de obra, porque el trabajo era mucho para el papá de Carlos, que por muy trabajador y empeñoso que es, no iba a poder construir el proyecto solo.

Aparecieron entonces nuestros viejos y queridos amigos de la ONG Hábitat para la Humanidad, con quienes Fundación Nuestros Hijos ya había trabajado en el pasado por los niños con cáncer y el mejoramiento de sus viviendas.

Hábitat para la Humanidad viendo que existía una necesidad de reparación por un problema de salud, pero sobre todo observando el compromiso de la familia por apoyar a Carlos, generosamente se adaptaron al diseño presentado por los alumnos del curso ISPA de la Universidad Católica y colaboraron con su conocimiento para poder pasar el proyecto del papel a la realidad.

Apoyo transversal

Todos ayudando desde sus posibilidades y conocimientos, empujaron este proyecto que se transformó en una realidad el pasado lunes 16 de abril cuando se realizó la inauguración y corte de cinta de las nuevas piezas de Carlos y Branco.

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En la ocasión, el papá de Carlos pidió la palabra y muy emocionado señaló: “inicialmente en el proyecto yo iba a estar sólo en esto, porque yo soy maestro, pero en el proceso pasaron cosas con Carlos que tuvo que internarse en el hospital, por eso quiero agradecer a los maestros de Habitat para la Humanidad, son un equipazo, porque hicieron feliz a toda la familia (…) para mí, esto valió la pena, yo no me lo esperaba”.

Sebastián, uno de los maestros de Hábitat para la Humanidad que trabajó en este proyecto respondió a Carlos cuando les dijeron que los iban a echar de menos: “Uno va generando lazos y, ya llevamos varios meses trabajando acá, se les va a extrañar a ustedes también”.

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gloria

Otra que habló desde la emoción fue la señora Gloria Urizar, abuela de Carlos: “Le agradezco a Dios, porque pasamos una tempestad muy dura, estoy muy agradecida de todos porque Carlitos es mi regalón, de todo corazón: ¡Muchas Gracias!”

Como representante de la UC, Mauricio Lama comentó “De la tempestad que vivió la familia de Carlos nace esto, quedamos dispuestos a ayudar en todo lo que se necesite, podemos afianzar un equipo súper bueno entre la Fundación Nuestros Hijos, Habitat para la Humanidad y nosotros desde nuestra expertise para ayudar en otros casos de niños que necesitan apoyo por una enfermedad como el cáncer”.

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Finalmente y tras casi un año de trabajo de distintas organizaciones sociales, Carlos cuenta con un espacio físicamente seguro para poder tratar su enfermedad.

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