Un retorno con ilusión

Reinserción escolar

Estudiantes con cáncer vuelven a sus antiguos colegios

El primer día de clases de los estudiantes después de las vacaciones de verano es siempre un día lleno de emociones, por el reencuentro con los amigos y amigas de años. Pero sobre todo, es un día especial para los estudiantes que han estado largos meses -y a veces años- en tratamiento por cáncer, y por fin, pueden retornar a sus colegios de origen y reencontrarse con compañeros, amigos y profesores.

Tal, es el caso de Luciano Galaz, Joaquín Pacheco, Bruno Clavero, Damaris Correa, Benjamín Quezada y Neythan Cortés, quienes durante esta primera semana de marzo se reinsertan en sus colegios de origen.  Todo ellos compartieron juntos en nuestro colegio hospitalario del Exequiel González Cortés, donde recibieron enseñanza de acuerdo a sus necesidades y al currículum ministerial, y a la vez, fueron preparados psicológicamente por profesionales del Programa de Reinserción Escolar de Fundación Nuestros Hijos para tener un buen retorno a sus antiguos colegios.

Caminando y de la mano de su madre Evelyn, de sus hermanos Ricardo y Samir y de su madrina Agatha, llegó hoy jueves a su primer día de clases Neythan Cortés, quien contaba los días para reencontrarse con los compañeros que dejó en kínder de la Escuela Lo Valledor,  a mediados del año pasado, tras ser diagnosticado con un Linfoma Hodgkin. Fue recibido con los abrazos abiertos por los estudiantes de primero año básico -entre ellos estaba Martín, un viejo amigo-, docentes y por el director del colegio, Luis Lezana. En su primer día de clases, le tocó exponer delante de su curso, pero Neythan no tuvo problemas, ya que fue muy bien preparado por nuestro colegio hospitalario del Exequiel González Cortés.

“Nerviosismo”

“Estoy un poco nervioso pero tengo muchas ganas de volver”, dice Luciano Galaz, quien vuelve al Colegio Leonardo Da Vinci de Rancagua tras recibir el alta médica en el Hospital Exequiel González Cortés por una Leucemia Linfoblástica aguda. Está ilusionado con retomar su vida con alegría, ver a sus amigos y volver a jugar fútbol en el colegio y con su antiguo club Sporting Rapel, pero también sabe que el retorno es un proceso progresivo y que debe mantener algunos cuidados, ya que aún se encuentra en período de mantención y debe seguir asistiendo al Centro de Rehabilitación Oncológico, y realizarse controles cada seis meses. Pero Luciano está contento y ve ahora su futuro con más optimismo, “cuando grande quiero ser kinesiólogo para ayudar a otros niños con cáncer, antes no lo tenía claro, ahora sí”, confiesa Luciano.

Para facilitar la reinserción escolar de los estudiantes con cáncer, el equipo de este programa se trasladó previamente a los colegios a donde ellos retornan para realizar charlas por separado, tanto a los profesores como a los estudiantes del nivel al que se integran, para prepararlos adecuadamente, de tal manera que puedan acoger y a apoyar a los compañeros que vuelven, pero evitando sobreprotegerlos o utilizarlos como ejemplo. También, permitir a los estudiantes integrarse a las clases de educación física, adaptándolas, si fuese necesario.

Joaquín Pacheco, tiene 13 años y es otro de los adolescentes que retorna a su colegio de origen esta semana. En el 2018 fue diagnosticado con un tumor cerebral, un teratoma pineal, por el que fue sometido a múltiples cirugías, recibiendo además quimioterapias y radioterapia. Tras más de un año en tratamiento, obtuvo el alta médica, por lo que ya puede volver a su antiguo Colegio María Ana Mogás de Paine donde ingresará a primer año medio. No obstante, Joaquín continúa en rehabilitación en el CROFNH de Fundación Nuestros Hijos para seguir recuperándose de las secuelas del cáncer.

Recuperar la seguridad

Fernanda Maturana, encargada del Programa de Reinserción Escolar de Fundación Nuestros Hijos, sostiene que “lo más importante de la transición del colegio hospitalario al colegio de origen, es darle normalidad a la vida de los estudiantes que han pasado por un proceso de enfermedad grave como el cáncer, y también que sientan que su cuerpo y emocionalmente, están en condiciones para volver a vivir con tranquilidad. Es el regreso de la alegría que les permite sentirse más seguros, con menor temor por su salud, y a la vez, vivir el reencuentro escolar con mucha ilusión, porque es un momento que se vive con mucho nerviosismo también, que es natural porque también es un contexto mayor, porque ya no estarán en una sala pequeña con 7 compañeros con los que comparten una experiencia similar , sino que ahora estarán en una sala grande con 40 compañeros, todos diferentes”, explica Fernanda Maturana.

En este video conoce más acerca del retorno de Neythan a su colegio y sobre el programa de Reinserción Escolar de FNH.

Amistad sin fronteras

Los estudiantes que por sus tratamientos oncológicos han debido proseguir estudios en nuestros colegios hospitalarios, viven procesos emocionales que suelen ser complejos y necesitan apoyarse en la amistad con sus nuevos compañeros y amigos con quienes comparten una experiencia muy significativa. Dos estudiantes, dos amigos que durante el tiempo que convivieron en nuestro colegio hospitalario del Exequiel González Cortés, se les vio siempre muy unidos, dos amigos inseparables, Bruno Clavero (tumor cerebral) y Neythan Cortés (Linfoma Hodgkin) ahora se separan. Como contábamos más arriba, Neythan ingresó a la Escuela  Lo Valledor, mientras que Bruno lo hizo en el Princess Anne School. Pese a los caminos que ahora los separan, la amistad entre ellos perdurará. Así lo cree, por ejemplo, Luciano Galaz, al recordar a sus amigos del colegio hospitalario y Casa de Acogida, Joaquín, Dylan y Catarina, con quienes construyó una gran amistad, una amistad sin fronteras. Todos ellos reinsertándose ahora en sus colegios de origen, viviendo un nuevo proceso que da normalidad y alegría a sus vidas.