Realizan Caravana de la amistad para ayudar a niños con cáncer

Niño fallecido de cáncer inspira obra solidaria de familia de Requinoa

Desde Requinoa, VI región de O`Higgins, nos visitaron Juan Pablo Toro y Herminia Ramírez, padres de Martín Toro -niño fallecido de cáncer hace 7 años-, para entregar la donación de la Caravana de la Amistad.

“Hace 9 años atrás, aproximadamente, llegamos a la Casa de Acogida de la Fundación Nuestros Hijos, lamentablemente nuestro hijo falleció hace 7 años por un tumor cerebral. Él nos dejó un legado, y por eso, tenemos un compromiso con los niños con cáncer, de aportar a la Casa de Acogida a través de la Caravana de la Amistad, para ayudar a otros niños que tienen esta enfermedad, y que son atendidos por esta Fundación, donde hay personas que dan mucho amor. Nosotros cuando llegamos  veníamos de provincia y no conocíamos a nadie en Santiago, pero aquí nos dieron apoyo, amor, cosas maravillosas para nuestro hijo y nuestra familia”, nos cuenta Juan Pablo Toro.

La Caravana de la Amistad es un grupo de amigos en el que participan artistas y vecinos voluntarios de Requinoa y alrededores, el cual se reúne tres veces por semana para organizar actividades solidarias. Nació hace 20 años por inspiración de Tomás Lizama, un jardinero de Requinoa muy querido por la comunidad, y a quien llaman el Tío Tomás. La Caravana se realiza cada vez que se recibe el llamado para ayudar a una persona o familia en apuros, principalmente por motivos de salud. Puede ser varias veces en el mes, e incluso, en una misma semana. Por lo tanto, no hay un día específico para hacerlo, si no cuando existe una persona que necesita la beneficencia. Esta vez, el objetivo de la Caravana era reunir fondos para ayudar a los niños con cáncer a través de la Fundación Nuestros Hijos.

Un faro de luz

Por su parte, Jazmín Fernández, enfermera Coordinadora de Servicios y del Programa de Cuidados Paliativos de la Fundación, recuerda: «Martincito alzanzó a estar dos años con nosotros, fue un niño muy querido por todo el equipo que lo conoció y trabajó con él en Cuidados Paliativos, fue un niño muy especial, muy cariñoso y sensible. Y aunque ya partió hace siete años, lo recordamos mucho, con gran cariño, y con sus padres nos mantenemos en contacto permanente, porque nos interesa saber cómo están ellos, y a ellos, ayudar. Hoy nos vinieron a entregar esta donación que demuestra que Martincito fue un faro de luz para todos».

Yo los invito a colocarse en el lugar de otros, que se pongan la mano en el corazón, que miremos a las personas que nos necesitan…

El padre de Martín, expresó que si bien es cierto, la enfermedad a veces destruye la unidad familiar cuando se pierde la esperanza, «la fe de nuestro hijo nos unió más y nos dejó una tarea de amor, que es ayudar a otras personas que nos necesitan. Nosotros venimos de Requinoa, allá la gente, como toda la gente que es de provincia, es muy solidaria. Yo los invito a colocarse en el lugar de otros, que se pongan la mano en el corazón, que miremos a las personas que nos necesitan, porque hay muchas personas que sufren, así como hay otras con mucho dinero, que también pueden llegar a tener un hijo con cáncer. El dinero a veces nos pone un poco orgullosos, pero el dinero no lo es todo, hay que vivir con amor. Nuestro hijo fue una bendición, una persona muy íntegra, con mucha sabiduría, él nos dio la fortaleza para sobrellevar su partida. Fuimos bendecidos por nuestro hijo”, expresó con emoción Juan Pablo Toro, papá de Martín, ex paciente de la Fundación Nuestros Hijos.

El monto de la donación entregado a la institución por la familia de Martín y la Caravana de la Amistad asciende a la suma de $1.316.190.-

En la imágenes, se observa a los padres de Martín, junto a artistas locales que apoyaron la caravana, y también junto a profesionales de la Fundación Nuestros Hijos, haciendo entrega de la donación.