Construyendo juntos el retorno de Martín a su hogar

Fundación Nuestros Hijos, Hábitat para la Humanidad, Liquimax  y la Facultad de Arquitectura UC nos unimos para lograr que  joven con cáncer, retornara con su familia a San Clemente.

Martín Arroyo Valdés, es un adolescente de 15 años de edad que vive en San Clemente, en la Región del Maule. Le encanta el fútbol y hasta hace un año, cuando fue diagnosticado de leucemia mieloide aguda, jugaba como lateral derecho del Club de Fútbol Flor del Llano. Pero debido al cáncer, junto a su familia, debió trasladarse a Santiago para recibir tratamiento en el Hospital -de la red PINDA- Luis Calvo Mackenna. Su única opción era el trasplante de médula ósea. Cinco meses más tarde, finalmente Martín  fue trasplantado con tejidos donados por su hermano menor.

Durante todo el largo período en que estuvo en tratamiento, fue un trance difícil para la familia en Santiago, con un bebé de 2 meses (Renato), otro niño de 7 (Felipe), debió trasladarse hasta Santiago para poder acompañar a Martín, lo cual pudo hacerse con grandes sacrificios económicos. Jamás perdieron la esperanza de verlo recuperarse y volver juntos a su natal San Clemente.

“Es lindo sentir el apoyo y que todo salió bien, me siento afortunado la verdad, porque no todos tienen la suerte de tener un hermano donante.  Ya quiero volver a hacer una vida normal, estar con mis amigos, volver al colegio, jugar a la pelota” confiesa Martín.

 

Todos en marcha

Llegó el día en que los médicos le dijeron a Martín que podía volver a casa, pero como Martín compartía la habitación con su hermano menor Felipe y las condiciones de biohabitabilidad del dormitorio no eran adecuadas para su recuperación, su caso fue derivado por el Hospital Luis Calvo Mackenna al área social de Fundación Nuestros Hijos.

“En mayo de este año, nos contactaron desde el Servicio Social del Hospital Luis Calvo Mackenna, y de inmediato comenzamos la gestión; solicité apoyo al docente de arquitectura de la Universidad Católica, Mauricio Lamas, quien ya nos había apoyado en la solución habitacional de Carlos. Fue él quien nos contactó con Felipe Lastra, alumno de pregrado que realizó la propuesta técnica de la nueva pieza de Martín, mucho más amplia y adecuada, ya que antes, Martín debía compartir el pequeño dormitorio con su hermano. Luego solicitamos apoyo a nuestros amigos de Hábitat para la Humanidad para la mano de obra, y junto a un compañero de nuestra Fundación y dos alumnas en práctica participamos en la construcción de los paneles en el taller de Hábitat. Además, solicitamos colaboración a Liquimax para realizar un voluntariado corporativo con sus trabajadores del local que ellos tienen cerca de San Clamente”, comenta Claudia Pinto, trabajadora social de Fundación Nuestros Hijos.

Ahora Martín podrá volver a casa, no solamente le permitirá seguir rodeado del amor de su familia, sino que también a medida que avance en su recuperación, podrá reintegrarse a su Colegio Paula Montal de San Clemente.

“Que las familias con un niño enfermo no se sientan solas, esa es la razón de nuestro programa”

El nuevo dormitorio de Martín fue posible gracias a un despliegue colaborativo entre Fundación Hábitat para la Humanidad Chile, la cual aportó mano de obra y materiales; Fundación Nuestros Hijos que aportó una pequeña suma para materiales de construcción, además de realizar toda la coordinación logística que permitió este resultado.  Liquimax, nos aportó con el traslado de los paneles desde Santiago a San Clemente y también con su instalación a través de sus trabajadores voluntarios; y la Facultad de Arquitectura UC mediante la colaboración de Felipe Lastra y Mauricio Lamas.

Respecto de esta sinergía de esfuerzos sociales, Loreto Barriga, Directora de Gestión Social de la Fundación Hábitat para la Humanidad Chile, destacó el haber podido llegar hasta la VII región de Chile con este nuevo proyecto en el marco del programa «Nuestros Hijos Vuelven a Casa», que comenzó en 2009 como una iniciativa local de esta Fundación Internacional nacida en Estados Unidos y presente en más de 70 países, la cual tiene por objetivo mejorar la vivienda de niños con enfermedades graves, incapacidad o necesidades especiales de atención de salud.

“Nuestro fin es ayudar a que niños como Martín, puedan permanecer junto a sus familias en forma segura. Este es un programa propio de la Fundación Hábitat para la Humanidad, contamos con el aporte de diferentes empresas con responsabilidad social, y en el marco de este programa, construimos un dormitorio y mejoramos la vivienda de Martín, prefabricamos los paneles de la pieza en nuestro galpón de Paine con nuestros maestros y el apoyo de voluntarios. Pese a ser un proyecto pequeño en cuanto a la cantidad de superficie construida, era un proyecto complejo por la distancia y la logística”, detalla Loreto.

Además comenta que llevan varios años trabajando de la mano de Fundación Nuestros Hijos, una alianza que ha llevado esperanza a familias de distintas zonas geográficas del país, que tienen algún hijo diagnosticado con cáncer infantil.

“Nos moviliza poder apoyar al niño y su familia en momentos tan difíciles como es enfrentar la enfermedad. El tener a la familia cerca es una condición esencial para la recuperación de los niños y los jóvenes. Muchas veces el tener que preocuparse de reparar su casa, para poder tener a su hijo en el hogar es un factor adicional de estrés, de miedo, entonces es importante que ellos no se sientan solos y que sepan que hay personas e instituciones que quieren ayudarlos. Esa es la razón de ser de nuestro programa y del equipo que está a cargo”, puntualiza la profesional.

Volver a casa

Un día después de la instalación de la nueva habitación de Martín, él y sus padres visitaron la Fundación y nos compartieron sus testimonios. “Aparte de Martín, tenemos más hijos, entonces fue muy complicado porque teníamos que estar dividiéndonos para estar con Martín y con mis otros hijos. Me siento muy agradecida de la Fundación tanto de Habitat como de Fundación Nuestros Hijos, de Liquimax y de todos los voluntarios, porque sin ellos todo sería más compilcado, quizás estariamos en San Clemente igual,  pero con la preocupación de cómo hacer una pieza para Martín y tenerlo con nosotros. Ahora tenemos la tranquilidad que en poquito tiempo más vamos a poder estar todos en la casa, Martín va a tener su espacio, y agradecida de todo corazón con todos los que cooperaron”, expresó Claudia Valdés, madre de Martín.

Por su parte, el papá de Martín, Carlos Arroyo,  quien tras trabajar como vendedor en ferias libres de Santiago para estar más cerca de su hijo, ahora busca trabajo en San Clemente, agradeció el apoyo recibido.  “Nosotros estamos eternamente agradecidos de todos quienes nos apoyaron, y ¿cómo nos sentimos? contentos, más tranquilos, ya no nos sentimos solos y eso ayuda mucho emocionalmente, es reconfortante y estamos agradecidos”, finalizó.

Revisa el video con los testimonios de Martín y sus padres.

La colaboración entre distintas organizaciones público privadas es relevante para la búsqueda de soluciones rápidas y eficientes a necesidades urgentes de los niños con cáncer. Así también lo cree María Dolores Lagos, Gerente General de Liquimax y Grupo Lagos.

“Nosotros hace años que estamos trabajando con la Fundación. Y lo que nos motiva y nos llena el corazón, es ayudar a estos chiquititos que lo están pasando mal. Ayudamos de varias maneras, nuestros trabajadores, nuestros colaboradores son muy prendidos, y se mueven por proyectos así, bien concretos, como en este caso, ir a ayudar a construir una pieza para un niño de San Clemente. Nos encanta participar, y lo hacemos cada vez que nos invitan. Tenemos muchos proyectos, como el 1+1 y otras actividades en pro de los niños con cáncer”, señaló la empresaria.